Porfirio Muñoz Ledo, ex embajador ante la Unión Europea lanza sus previsiones de inicio de año y anticipa que en las elecciones del 1 julio va a haber un golpe de Estado por parte del PRI, partido al que señala de fraguar un peligroso fraude electoral para que el precandidato José Antonio Meade gane la contienda, esto de cuerdo a una entrevista que le realizó y publicó El Universal.

Afirma: “Se están triangulando, a través de un personaje llamado Alejandro Gutiérrez, recursos al señor Meade y pónganlo con guiones M-E-A-D-E. Todo el proyecto de compra de votos está orientado a la elección absurda, que es la de Meade, solamente lo pueden llevar a la victoria si compraran todos los votos en el país”.

Muñoz Ledo, quien fue al kínder con Lázaro Cardenas, aseguró que el gobierno federal ha impulsado la Ley de Seguridad Interior para usarla como un instrumento de amenaza, “no contra el narcotráfico, sino contra la oposición”.

“La gran operación disuasiva del cambio de régimen en este país, contra quien sea, yo creo que contra Andrés Manuel [López Obrador], obviamente, podría llegar a ser contra Ricardo Anaya, no lo elimino, trae lo suyo, es el Estado de sitio. Primero abuso del gasto público, violación a las leyes electorales; segundo, insurgencia ciudadana; tercero, represión militar. Es a lo que nos estamos enfrentando en el país, entonces hay que comenzar desde el principio, es decir, impedir que haya un abuso de los recursos públicos”, advierte.

Adelantó que junto a un grupo de ciudadanos van a acudir al Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) para exigir elecciones libres y auténticas, así como la cancelación del registro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como partido político, bajo el argumento de que durante años han utilizado recursos públicos con fines electorales. Incluso, advierte que llegarán a instancias internacionales.

“Si no son elecciones libres y auténticas nos vamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y si no también al Consejo de la ONU, que tiene como marco los pactos civiles y políticos de Naciones Unidas. No nos vamos a quedar de brazos cruzados, no vamos a aceptar un fraude electoral porque significa el descarrilamiento del país, el fin de una época de la historia de México que puede ser dramático”, asevera.

 

Aunque aclara que no hay confianza ni en la clase política ni en las instituciones electorales, estas últimas “tienen que actuar con autonomía, con legalidad y valentía política y si no actúan, esto se va a poner verdaderamente muy difícil. Toda la sociedad debe presionar a los órganos electorales para que cumplan con su deber, ellos pueden salvar a la República, de no hacerlo pasarían a la historia como traidores, aun involuntarios, entregarían la plaza a Victoriano Huerta”.