Gabriel Sánchez Andraca / Semana Política

Afirma el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la BUAP, SUNTUAP, que desde los años noventa, todos los rectores de la institución han sido impuestos y no electos democráticamente. Es necesario que esto cambie, afirmó Guillermo López Mayo, pues la institución debe dejarse de manejar como una empresa, como se ha hecho en décadas y gobernarla como una institución de educación superior, comprometida con los estudiantes y con la sociedad toda.

Señaló que la institución tiene académicos de primera que harían un excelente papel como rectores de una institución cuyos estudiantes y maestros han luchado por la excelencia académica, por la libertad y la democracia interna.

Los estudiantes, expresó, nunca han tenido libertad para elegir democráticamente a sus representantes ante el Consejo Universitario y los partidos políticos, sobre todo el Revolucionario Institucional, han infiltrado a la institución de educación superior oficial más importante de la entidad, desde hace varias décadas. Esto debe terminar. Ningún partido político debe estar dentro de la BUAP.

“La democracia es inexistente. Los elementos que son nombrados como los posibles sucesores del rector en turno, son allegados a él y siempre son apoyados por la estructura universitaria, pues los necesitan para cuidarle las espaldas al que se va”

López Mayo, dijo que el SUNTUAP no tiene candidato, que este debe ser designado democráticamente por estudiantes y académicos y en su designación no deben intervenir, ni los que se van, ni ningún partido político. Es un asunto que solo compete a los universitarios, alumnos y maestros.

La BUAP, no es una empresa, es la institución formadora de profesionistas que por egresar de una institución oficial, deben tener compromiso con todas las clases sociales. Deben tener conciencia social, pues es la sociedad toda, la que sostiene sus estudios, expresó el dirigente.

YA HAY CORRIENTES DENTRO de la institución, que piden cambios de rumbo. El Suntuap opina que se debe establecer un mecanismo para discutir el rumbo que la institución oficial de educación superior más importante del Estado, debe tomar, para ser formadora de profesionales que de veras sientan un compromiso con la sociedad toda y no solo con los grupos predominantes.

Ojalá, decimos nosotros, y el cambio se realice pacíficamente. Ya en los años sesenta y setenta, se sintieron los efectos negativos de los cambios violentos en una institución tan importante como la Buap, antes UAP. Fueron efectos negativos social y económicamente para todos.

Pero en aquéllos años, la UAP estaba totalmente copada por grupos de derecha, que incluso tenían grupos porriles y había necesidad de romper con eso.

Las condiciones actuales son distintas y se pueden hacer cambios pacíficamente, siempre viendo por el bien de la Universidad y de la sociedad a la que sus egresados deben servir.

LA DIRIGENTE ESTATAL DEL PAN, doña Genoveva Huerta, dijo que se está trabajando en la unificación del partido, que siempre ha estado abierto a todas las corrientes políticas, lo que es absolutamente falso, y que ha demostrado en Puebla, que los gobiernos salidos de sus filas, son eficientes.

Se refirió, sin mencionarlo por su nombre, al ex gobernador fallecido trágicamente, Rafael Moreno Valle Rosas, que dejó al estado con una deuda que nunca, en toda su historia había tenido y por la cual, el gobierno estatal actual, tiene que pagar cientos de millones de pesos solo de intereses.

¿Y qué se hizo con tantísimo dinero? Se construyó un museo internacional del arte barroco, que tuvo un costo de siete mil millones de pesos, pero que al final, dentro de 25 años, se terminará de pagar a un precio de 30 mil millones.

En la construcción de un edificio para el funcionamiento de oficinas del gobierno estatal, que es dueño de muchas casas en el centro histórico y sus alrededores. El carísimo edificio denominado CIS, Centro Integral de Servicios, se ubicó en la zona más cara y elegante de la ciudad, con difícil acceso para las clases populares, que cuenta con estacionamiento subterráneo, con lago artificial y otras monerías y que también tuvo un costo de varios miles de millones de pesos y su mantenimiento cuesta otra millonada anual. También se está pagando con intereses elevadísimos y pasarán por lo menos dos décadas y media, para liquidar el préstamo que se pidió para esa obra.

Y podemos seguir enumerando las obras de “beneficio colectivo” que el gobierno panista que tanto presume doña Genoveva, dejó a posteridad, como la rueda de la fortuna, las ciclopistas elevadas, las rejas millonarias en parques y jardines de la ciudad y tantas otras obras de gran beneficio para las clases populares. Ah, no hay que olvidar que, durante el gobierno panista, la ciudad capital del estado, estuvo clasificada como la ciudad mexicana que mayor número de pobres tenía.