**María Fernanda estuvo 123 días fuera de su casa**

**Miriam Reyes comenzó a buscar a su hermana de manera personal, ya que no encontró ninguna respuesta por parte de las autoridades**

Elizabeth Soriano / Izúcar de Matamoros, Pue.

La desaparición de un ser querido es percibida por familiares como un dolor incesante, una intensa angustia que se genera por el desconocimiento de su paradero, convirtiéndose así en una tortura con preguntas sin respuesta: ¿Dónde está?, ¿Qué le pasó?, ¿Por qué a él, o a ella?, ¿Por qué no lo pude evitar?, ¿Estará vivo o le habrá ocurrido algo?, ¿REGRESARÁ?

Estas y muchas preguntas más fueron las que todos los días se hacia la familia de María Fernanda Rosete Fuentes, quien desapareció el 31 de diciembre de 2020 y su localización fue confirmada el pasado 3 de mayo de 2021; cuestionamientos que intentaban responder a través de instituciones, líderes, colectivos de búsqueda o hasta en sus propios sueños y pesadillas.

En entrevista exclusiva para Enlace Noticias, Miriam Reyes Fuentes, hermana de María Fernanda, relató los momentos de angustia que pasó cuando la buscaba, y cómo esta situación la llevó a aprender sobre la problemática, volviéndose más empática con las familias que pasan por esa situación.

Proceso de angustia y desesperación

Desde el momento de la desaparición de María Fernanda, Miriam inició una intensa búsqueda para encontrar a su hermana, la cual trajo consigo problemas económicos al perder su trabajo, secuelas físicas, por el intenso cansancio que le provocaba el ir y tocar muchas puertas para que las autoridades siguieran su caso, y repercusiones psicológicas, las cuales, hasta la fecha, aún después de encontrarla, siguen teniendo presencia en la vida de su familia.

Debido a la depresión en la que cayó su mamá por la desaparición de su hija, Miriam desde un principio tomó la responsabilidad de encontrar a María Fernanda, buscando a las autoridades de la Fiscalía para que avanzaran las investigaciones en la búsqueda de su hermana, lidiando con la ineptitud de los funcionarios, por lo que, hasta que buscó al fiscal general, Gilberto Higuera Bernal, fue que presentaron avances.

Durante el proceso de búsqueda, se integró a varios grupos dedicados a difundir las imágenes y boletines de personas desaparecidas, no solo en el estado de Puebla sino también en todo el país; esto también la llevó a integrarse al colectivo “La voz de los desaparecidos”, donde vio cómo viven día a día las familias que han perdido a un ser querido, y que a través de los años los han buscado y no los han encontrado, e incluso, algunos mueren durante esa lucha.

A través de estos grupos fue donde ella recibía a diario reportes de cadáveres que encontraban en distintos puntos de México, y era ahí donde crecía la angustia y la incertidumbre, pues temía que uno de esos cuerpos pudiera ser el de su hermana; por ello pasaba los días buscando información en Semefos, estaciones de policías y hospitales.

“Yo veía los reportes y seguía preguntándome si ella estaba viva; quería ser positiva, pero sí llegué a pensar que no regresaría”, relató con tristeza al recordar los pensamientos que se le atravesaron en la mente.

Mientras se dedicaba a localizar a su hermana, recibió llamadas de personas que intentaba extorsionarla, haciéndose pasar por integrantes del crimen organizado y que inclusive llegaban a mandarle fotografías de personas armadas amenazando con hacerle daño a María Fernanda.

La desaparición de su hermana se sumó a la lista de retos que habría de enfrentar, ya que anteriormente sufrieron un acontecimiento que marcó a su familia y dejó vulnerable la salud emocional de su mamá, por lo que ella asumió la responsabilidad de encontrarla.

Esto la llevó a enfrentar críticas hasta de su propia familia, algunos de ellos comentaban que la desaparición de María Fernanda era fingida, que la mantenían escondida y que la búsqueda era un pretexto para salir de sus problemas económicos; pero ella hizo a un lado todo eso y continuó con la labor de búsqueda, sin dejarse vencer.

Miriam relató que tomar esas responsabilidades la llevaron a pensar incluso en quitarse la vida; el hecho de ver a su abuelita y a su mamá tan desesperadas por encontrar a su hermana, le generaban estrés, presión y al mismo tiempo, tristeza e impotencia.

Aún con la localización de María Fernanda, las críticas continuaban

Después de 123 días de intensa búsqueda en Izúcar de Matamoros y en todo el país, la noche del 3 de mayo del presente año, se confirmó la localización de María Fernanda, y se dio a conocer que se encontraba sana y salva con su familia, sin dar más detalles.

En exclusiva para este medio de comunicación, Miriam señaló que, gracias a su labor de búsqueda a través del rastreo de los contactos de María Fernanda en su teléfono celular, el cual le había quitado antes de su desaparición, pudo constatar su ubicación al norte del país.

“Afortunadamente mi historia terminó en la localización de mi hermana, fue como una semana en que estuvimos rastreando la ubicación, hasta que las autoridades pudieron dar con ella; regresó bien pero el proceso después de encontrarla no es feliz, seguimos lidiando con la opinión de las personas”, aseveró.

Falta empatía en la sociedad

Reyes Fuentes declaró que después de encontrar a su hermana, las personas que la habían apoyado, la presionaban para que dijera que era lo que había pasado, cómo es que la habían encontrado; incluso la calificaron como malagradecida por no dar esa información.

“Yo agradecí su apoyo, pero el ‘qué fue lo que le pasó a mi hermana’ no tengo por qué decirlo, es algo personal, y lo único que les podía comentar era que estaba bien y que estuvieran pendientes de sus hijas o familiares; yo no le debo nada a nadie, esos comentarios solo me decían que la ayuda no fue sincera”.

Expresó que para ella fue decepcionante la falta de empatía y valores en la sociedad, pues, aunque al principio recibió mucho apoyo, con el paso de los meses ella continuó con la búsqueda sola.

“Yo iba a pegar boletines, a buscar información y ni siquiera mi familia me apoyaba; y lamentablemente es la realidad de las familias de los desaparecidos. Como sociedad nos olvidamos que en un hogar falta alguien; incluso, las autoridades piensan más en los ‘Chiles en Nogada’ que en los desaparecidos”, finalizó.