Con la esperanza de que el miércoles se anuncie la reapertura de la frontera México-Estados Unidos para actividades no esenciales, autoridades locales norteamericanas y negocios suplican por el levantamiento de las restricciones, ante la crisis económica que enfrentan por la falta del turismo mexicano.

Miles de negocios en las ciudades fronterizas de los cuatro estados colindantes con México están cerrados, mientras el programa binacional de vacunación anticovid avanza. Sin embargo, la decisión se ha postergado 18 meses y las autoridades advierten que ya no aguantan más solo con apoyos económicos enviados desde Washington.

Tres mil 169 kilómetros de frontera con Estados Unidos quedaron suspendidos al comercio y actividades no esenciales como medida para intentar frenar la pandemia, pero con los puentes internacionales cerrados, la economía de la región es lo único paralizado.

MILENIO recorrió 2 mil 146 kilómetros de la frontera desde Laredo hasta San Diego. Tres estados de cuatro norteamericanos en la frontera con seis mexicanos desde el golfo hasta el pacífico.

La realidad es dramática: una economía estancada, negocios cerrados, garitas vacías y un grito de auxilio de las autoridades y empresarios de la región que advierten que con el avance de la vacunación binacional ya no hay pretexto para mantener el cierre.