Gabriel Sánchez Andraca

Faltan dos semanas para las elecciones intermedias en las que se elegirán diputados federales, diputados locales y ayuntamientos en los 217 municipios de la entidad. A nivel nacional además de elegir legisladores federales y locales, y en muchos, también ayuntamientos, en 15 estados se elegirán gobernadores.

Por lo que toca a Puebla, estas son las campañas más conflictivas que recordamos: mal organizadas por las divisiones internas y la desorganización estructural de todos los partidos políticos; por la guerra sucia dentro y fuera de las organizaciones políticas; por la falta de recursos económicos; por las restricciones impuestas a consecuencia de la pandemia de coronavirus que sufre el mundo y por la inseguridad y la violencia que, desde el gobierno de Felipe Calderón, sufre el país.

Todavía hay protestas dentro de los partidos por la forma en que se hicieron las designaciones de candidatos. En algunos casos, todavía esperan resoluciones del Tribunal Electoral de Poder Judicial Federal y de las dirigencias nacionales de los partidos, por las protestas interpuestas por grupos de militantes, y todavía se están agrediendo aspirantes y candidatos designados mediante sistemas de “guerra sucia”, ese sistema que era desconocido en México, hasta que fue importado por Vicente Fox y sus amigos.
La descomposición política que se observa en el país, es muy semejante a la que se observa en muchos países latinoamericanos, derivada del hartazgo de la gente por las malas políticas económicas y sociales aplicadas por los gobiernos de los últimos treinta años.

EL GOBIERNO DEL ESTADO HACE UN LLAMADO a los actores políticos de la entidad, a fin de que eviten la violencia y las prácticas anti democráticas, que ahora son delito grave y pueden castigarse incluso con cárcel. Dijo el gobernador Miguel Barbosa Huerta, que también podrían provocar la cancelación de los procesos en municipios y distritos donde se presenten actos ilícitos.
Los candidatos de cualquier partido político que sean o se sientan amenazados, deben solicitar la protección de las autoridades y de inmediato serán atendidas, pues no se permitirá por ningún motivo, la violación del estado de derecho.
Afirmó el gobernador, que las elecciones serán limpias. Su gobierno desplegará a la policía estatal en todos los lugares donde se lleguen a presentar conflictos y por ningún motivo se permitirán alteraciones del orden público.
Pidió que autoridades electorales, autoridades municipales y dirigentes de los partidos políticos, tomen las medidas adecuadas para contribuir a que el proceso electoral en Puebla, sea limpio y transparente.
ENTREVISTADOS POR ESTE COLUMNISTA, VARIOS políticos de diversas corrientes políticas que ahora parecen estar en retiro, en el municipio de Puebla, donde hay un número excesivo de aspirantes a la presidencia municipal, que la lucha real solo será entre Morena y la alianza PRI-PAN-PRD.

Según nos dijeron algunos, no simpatizan con ninguno de los dos candidatos: Ni Claudia Rivera Vivanco, ni Eduardo Rivera Pérez son dignos de ocupar ese cargo por los malos resultados que dieron en el tiempo que los desempeñaron.
Los priístas, repudian, algunos en forma casi violenta, la alianza de su partido con el PAN; de igual forma, muchos panistas se sienten ofendidos como militantes o simpatizantes de Acción Nacional, que su partido haya decidido aliarse con el PRI. Unos y otros, consideran que sus dirigentes nacionales, deberían ser destituidos, pues los acusan de ingenuos, pero también de traidores.

Muchos morenistas creen que estuvo mal la designación de muchos candidatos de su partido y que siguieron prevaleciendo las designaciones por simpatías, amistades o relaciones familiares. Hay en el nuevo partido en el poder un enojo especial, por las candidaturas otorgadas a los colados del PAN y del PRI, y no a personas que forman parte de Morena desde sus inicios.
Después de las elecciones, se esperan reacomodos al interior de los partidos para resolver los problemas internos de cada organización, que actualmente enfrentan divisiones en grupos que luchan entre sí, como ocurrió siempre en el PRD y que prácticamente han perdido su identidad ideológica.
Uno de ellos nos dijo: “Yo veo difícil que se cumpla con el postulado que hizo el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, de que los partidos sean escuelas de política; yo me conformaría con que solo fueran escuelas de civismo, es decir, que destinaran recursos económicos y humanos a formar buenos ciudadanos, pero ni eso hacen”.