Por: Emilio Castro / Letras Libres

Cuando escucho a Andrés Manuel López Obrador en la mañanera, me queda bastante claro que tiene una forma de comunicar tan del pueblo (lo digo como un halago), pero con una embestidura que le otorga el ejercicio del poder; su personalidad es carismática, es decir tiene cualidades que nos sorprenden o nos asombran, serán sus rasgos, la manera en la que habla, no sabemos, pero de que le gusta al pueblo, ¡le gusta!

No omito decir que trae una larga travesía por todo México, conoce todo el país y no anduvo payaseando con eso de las caguamas, como lo hace Anaya (je je je, de pena ajena) ¿Quién le cree?, pero bueno, cada quien sus asesores.

Volviendo al punto de, que si a la gente le preguntaran por qué votaron por Andrés Manuel en 2018, dirían muchas respuestas, como por ejemplo su congruencia, porque le habla de manera sencilla al pueblo, por sus frases, casi todas las respuestas estarían ligadas a su persona y a su proyecto.

Esto me llevó a pensar qué pasaría si a la gente que vive en Izúcar y circula por sus calles les preguntáramos a que le dan más importancia: ¿Votar por el partido o votar por la persona? Creo, solo lo creo, que la gente respondería en su gran mayoría que por la persona.

Y eso, mis estimados amigos, es lo que tiene nerviosos a los suspirantes (porque suspiran por el poder, como lo hacen los que sufren de mal de amores, je je), sí a los suspirantes del PRI, del PAN, del PRD y quienes se inscribieron en el proceso interno de MORENA.

¿Que por qué suspiran?

Bueno, esta semana, Irene Olea, Síndica municipal con licencia, reiteró su interés por contender por la presidencia municipal de Izúcar de Matamoros, (desde mi punto de vista legítima y legal). A través de un video; con voz firme y precisa en sus palabras, reventó las redes sociales, la declaración pública de Valero, su compañero de equipo y de la gente en redes fue desbordante, dejó a los timoratos suspirantes del PRI y de los “OTRAS” suspirantes de MORENA sentaditos en la loma, durmiendo en sus laureles.

Varios momentos han sido claves en el crecimiento público de Irene Olea; uno que muchos recordarán es el mes de junio de 2019, cuando los Antorchistas pretendían apoderarse del SOSAPAMIM aprovechando una crisis laboral, el ayuntamiento convocó a una asamblea popular (más de dos mil personas reunidas en el Zócalo); ella salió a hacerles frente, sin temor, con palabras directas, como se le debe hablar al pueblo, le preguntó a la asamblea si querían que Antorcha siguiera en el SOSAPAMIM, y a mano alzada el pueblo reunido apoyo al gobierno municipal.

Muchos vieron con buenos ojos su acción, aplaudieron su determinación; otros la criticaron, pero en el fondo la crítica provenía de su temor, Irene Olea podría ser candidata y ser la primera mujer en ocupar el cargo de Presidente Municipal.

La voz del pueblo es la voz de Dios, eso decía Hesíodo, filósofo griego, y la gente de Izúcar, habla bien de ella, y de eso hay números.

Como lo he dicho en otros momentos, dicen los que saben, porque yo solo soy un aprendiz de escritor, que los números de Irene son muy altos, tan altos que podría ser candidata en cualquier partido político; léalo bien, lo pongo con negritas y con mayúsculas, “PODRÍA SER CANDIDATA EN CUALQUIER PARTIDO POLÍTICO” y ganaría, y eso tiene muy nerviosos a los suspirantes. Dicen los que andan cerca que ya la están buscando líderes estatales para sumarla o sumarse.

Me queda claro, que si bien hay un voto duro en los partidos, a Irene Olea la respalda su trayectoria, la acompaña un equipo de trabajo y el respaldo del líder moral de la Izquierda en la región sur del estado Melitón Lozano.

Votar por el partido es importante, pero votar por la persona es lo que va a definir esta elección. Así que esperemos que suba aún más la temperatura, y no me refiero a la primavera.

Nos leemos cuando los astros así lo quieran.