Manuel Mazas/Ciudad de México

Ayer miércoles 26 de septiembre se cumplieron cuatro años de la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Guerrero, hechos por los cuales padres de las víctimas exigen justicia, a través de una Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia, ya que consideran que hay muchas dudas sobre las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR).

En conmemoración de los acontecimientos, desde las nueve de la mañana comenzó el arribo de los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa al Museo de Memoria y Tolerancia; una hora después los padres de los normalistas sostuvieron una reunión con el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Tras escuchar las peticiones de los padres de los desaparecidos, así como los testimonios del caso, López Obrador aseguró que cumplirá con su compromiso de llegar a la verdad de lo acontecido.

 “En la campaña hice el compromiso de ayudar a aclarar todo lo sucedido en el lamentable caso de la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa, y vamos a cumplir” afirmó. “El día 1 de diciembre vamos a emitir un decreto para crear también, si no se ha hecho, la Comisión investigadora y definir todo el procedimiento que vamos a llevar a cabo hasta llegar a la verdad y la justicia”, se comprometió.

La Segob ya no va a tener que ver con asuntos policíacos ni con espionajes, dijo, y su principal tarea será las relaciones políticas. “Sobre todo a la protección de los derechos humanos”, destacó.

El futuro subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, quien coordinará los trabajos para que se cumplan los compromisos hechos en torno al caso Ayotzinapa, detalló que en la reunión se acordó abrirle las puertas a los organismos internacionales de defensa de derechos humanos, como la ONU, y a otros organismos que han ayudado “contra viento y marea” a que el caso no fuera cerrado.

Durante la tarde, padres de familia, así como alumnos de la escuela normal rural marcharon en compañía de diversas organizaciones sociales, y al grito de “Vivos se los llevaron vivos los queremos” marcharon en protesta de los hechos, como desde hace cuatro años lo hacen para demandar verdad, justicia y conocer el paradero de los jóvenes que estudiaban para un día ser profesores rurales.

Cuatro largos años han pasado desde que el 26 de septiembre de 2014, estudiantes de la Normal de Ayotzinapa tenían la intención de tomar autobuses para viajar de Iguala, Guerrero, a la Ciudad de México y participar en la marcha anual conmemorativa de la matanza estudiantil de 1968. Pero todo cambió con una masacre que, como en el 68, ha dejado una herida difícil de cerrar.